martes, 17 de septiembre de 2013

En problema en el rendimiento académico: el olvido

Prof. Carlos Enríquez Román
Hay un dicho lógico que dice: “Para recordar es necesario antes olvidar”.
Cuando hablamos del olvido, tácitamente también consideramos a la memoria. Por eso, en cuanto a esta última, las teorías que evocamos difieren una vez más en el papel que asignan a esta Operación del Pensamiento en los procesos de aprendizaje. Los conductistas en general no la han investigado ( 1 ). Algunos teóricos conductuales conciben la memoria en términos de conexiones nerviosas establecidas a partir de comportamientos asociados a estímulos externos. La mayoría de los teóricos conductuales consideran que el olvido es el resultado de la falta de respuesta con el paso del tiempo.
Por otro lado, las teorías cognitivas le dan una función relevante a la Memoria. Las teorías del  procesamiento de la información llegan a comparar el aprendizaje con la codificación, es decir, con el almacenamiento en la Memoria de conocimiento organizado y significativo. La información se recupera en respuesta a llaves pertinentes que activan las estructuras apropiadas de la memoria. El olvido es la incapacidad de recuperar la información  como resultado de la utilización de llaves inadecuadas para acceder a ellas, interferencias o pérdidas de la memoria. Entonces, no sólo es crucial la memoria para el aprendizaje; sino sobre todo, la forma de adquirir la información determina cómo ésta se almacena y se recupera.
Por consiguiente, de acuerdo a cada postura teórica sobre la función de la Memoria existirán implicaciones importantes para la enseñanza y el aprendizaje (rendimiento académico). Las teorías conductuales postulan que el repaso periódico de las conductas mantiene su vigor en el registro de los alumnos. Las cognitivas, por su parte, se preocupan más de la presentación del material, de manera que los alumnos puedan organizarlo, relacionarlo con lo que ya saben y recordarlo significativamente.

Así, memorizar es la capacidad de conservar experiencias e informaciones de todo lo que nos rodea. La memorización nos permite repetir, evocar, recordar y retener lo que hemos previamente aprendido.
Para entender un poco más este fenómeno, distinguiremos tres fases:
•    Adquisición o registro.
En esta fase percibimos y codificamos las informaciones recibidas, seleccionando previamente sólo aquellas en las cuales se centra nuestra atención (nuestra atención es selectiva porque nuestra selección estará motivada por factores emocionales).
•    Conservación, retención o almacenamiento.
Esta fase se caracteriza por ser un intervalo entre la fase de adquisición y de evocación de lo que se ha retenido. No todo lo que se registra o adquiere se conserva, olvidaremos muchas informaciones o las modificaremos.
•    Recuperación, reactivación o recuerdo.
En esta fase las informaciones contenidas en la Memoria se hacen resurgir y son utilizadas.


¿ Por qué se olvida?
Olvidamos porque no tenemos costumbre de desarrollar una estrategia de recuperación de la información en la fase de adquisición. Porque existe una pérdida natural de la información que no utilizamos. Y, porque hay interferencia entre informaciones similares.
Cuando olvidamos por falta de estrategias de recuperación en realidad lo que nos ocurre es una incapacidad para poder evocar el contexto al focalizar la atención en hechos pasados. Desarrollar esta capacidad implica poder “mirar hacia atrás” y lograr apreciar qué datos nos servirán para recuperar la información. (Por ejemplo, en el Perú el número 28 de julio nos evoca al Himno Nacional, los desfiles, los días feriados, etc.).
La información que no es utilizada durante mucho tiempo, así como aquella que para nosotros no guarda importancia, no se retiene en nuestra memoria de corto plazo y constituye una de las formas más comunes de olvido. (Por ejemplo se recuerda el número de teléfono de nuestro hogar, pero al cambiarnos y obtenemos un nuevo número, nos olvidamos del anterior).
La interferencia se produce cuando recibimos simultáneamente varias  informaciones o antes o después que nos dificultan su adquisición, evocación y recuperación. Sentimientos, emociones y otros elementos empañan el recuerdo (por ejemplo, si estamos muy interesados viendo las noticias en la televisión y conjuntamente recibimos otra noticia ligada emocionalmente o que tenga más importancia para quienes la recibimos, las noticias de la televisión pasarán a segundo plano y quedarán en el olvido porque  retendremos lo que en ese momento nos importa más).
Por estas razones, los estudiantes deberán “repasar” sus clases y transformar esta práctica  como una actividad fundamental para retener la información.
Favorece la retención el repaso antes de dormir porque hay menos interferencias con otras actividades y el cerebro sigue “trabajando” con las últimas informaciones recibidas.
Cuando asistimos a clases, retenemos un 80% por la información que se recibe a través de la vista, el oído y el pensamiento, el resto se dispersa. Si esta información no es evocada sistemáticamente se olvida. A las ocho horas de haber estudiado, la retención es de un 20% y corresponde a la idea general del tema. Con un repaso sistemático ojalá diariamente, luego cada tres días, cada semana, cada quince días y finalmente cada mes, la información quedará almacenada en forma definitiva. (Por ejemplo, retenemos fácilmente los nombres de las calles, los números de teléfono, direcciones, las tablas de multiplicar, etc. cuando más frecuentemente los repetimos y "utilizamos"). Observemos estos datos de la permanencia del recuerdo:
SIN REPASO: hoy (100%), mañana (50%), semana (20%), mes (5%), año (0%)
CON REPASO: hoy (100%), mañana (95%), semana (100%), mes (100%), año (100%)
    Precisamente por esta razón es vital que las acciones académicas se lleven a cabo de forma holística: que el docente promueva la reiteración de las sesiones pasadas asociándolas con las nuevas y que el alumno asuma el repaso paulatino de los temas tratados y los extienda a nuevas situaciones. Consecuentemente el olvido no sería un problema para el rendimiento académico. Así de simple.
    Tal vez este tema es obvio, pero bien vale la pena recordarlo, no olvidarlo.

NOTAS:
( 1 ) Skinner, Mayer, Bloom, Gagné y la generación de neoconductictas adeptos a la posición reflexiológica han considerado a la Memoria como un  factor importante de la estructuración de aprendizajes expresados en modificaciones conductuales nuevas, pero no han profundizado el rol de esta en la estructuración del conocimiento.


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